Se trata de un vino tinto con crianza tremendamente atractivo donde se transmite la finura y elegancia de la variedad Tempranillo y la frescura, delicadeza y frutosidad de la Garnacha alavesa. Un conjunto armónico que huye de la excesiva complejidad, corpulencia y sobre extracciones para conseguir el objetivo que se marcó la bodega: elaborar un vino “RICO” con mayúsculas.
Las uvas proceden de viñas con más de 35-45 años vendimiadas de forma manual y una elaboración tradicional, con una crianza mínimo de 12 meses en barricas nuevas de roble francés y americano. Tanto la vendimia como la elaboración y la crianza se realizan por separado para ambas variedades.